SALMOREJO DE REMOLACHA
El salmorejo de remolacha es una crema fría vibrante y nutritiva que combina el dulzor terroso de la remolacha con la acidez del tomate. Su color intenso conquista a primera vista y su textura sedosa lo hace ideal para días calurosos.
Para un sabor redondo, utiliza remolacha cocida o asada y retira el germen del ajo para evitar amargor. Ajusta la densidad con agua muy fría hasta lograr la cremosidad que te guste.
Sirve bien frío con un hilo de AOVE y remata con huevo duro y jamón o un toque más ligero de yogur o queso feta para contraste y frescor.

INFORMACIÓN DE LA RECETA

INGREDIENTES
- 400 g de remolacha cocida o asada (pelada)
- 600 g de tomate maduro (tipo pera), en trozos
- 80 g de pan del día anterior (opcional, para más cuerpo)
- 1 diente de ajo (sin germen)
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- 20 ml de vinagre de Jerez o de manzana (al gusto)
- 200–300 ml de agua muy fría (según textura deseada)
- Sal y pimienta negra (opcional)
- Para servir: huevo duro y jamón, o yogur/queso feta y semillas

CÓMO HACER SALMOREJO DE REMOLACHA
CONSEJOS DE LOS PROFESIONALES
Equilibrio de sabor: si la remolacha domina y queda muy dulce, sube un punto el vinagre o añade unas gotas de limón. Si queda muy ácido, compénsalo con un chorrito extra de AOVE.
Textura a tu gusto: sin pan resulta más ligero; con pan, más denso. Para una versión cremosa sin pan, añade 2–3 cucharadas de yogur griego.
Presentación que suma: huevo duro y jamón para la versión clásica; o apuesta por feta, pepino en brunoise, manzana verde, semillas tostadas o brotes frescos.
