Salmorejo de remolacha

SALMOREJO DE REMOLACHA

El salmorejo de remolacha es una crema fría vibrante y nutritiva que combina el dulzor terroso de la remolacha con la acidez del tomate. Su color intenso conquista a primera vista y su textura sedosa lo hace ideal para días calurosos.

Para un sabor redondo, utiliza remolacha cocida o asada y retira el germen del ajo para evitar amargor. Ajusta la densidad con agua muy fría hasta lograr la cremosidad que te guste.

Sirve bien frío con un hilo de AOVE y remata con huevo duro y jamón o un toque más ligero de yogur o queso feta para contraste y frescor.

salmorejo de remolacha receta

INFORMACIÓN DE LA RECETA

TIEMPO DE PREPARACIÓN 15 minutos
TIEMPO TOTAL 15–20 minutos
RACIONES 4 personas
CATEGORÍA Entrante
COCINA Española
CALORÍAS ~170 kcal por ración
receta de salmorejo de remolacha

INGREDIENTES

  • 400 g de remolacha cocida o asada (pelada)
  • 600 g de tomate maduro (tipo pera), en trozos
  • 80 g de pan del día anterior (opcional, para más cuerpo)
  • 1 diente de ajo (sin germen)
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 20 ml de vinagre de Jerez o de manzana (al gusto)
  • 200–300 ml de agua muy fría (según textura deseada)
  • Sal y pimienta negra (opcional)
  • Para servir: huevo duro y jamón, o yogur/queso feta y semillas
salmorejo de remolacha

CÓMO HACER SALMOREJO DE REMOLACHA

1
Lava los tomates, pela la remolacha si no viene ya pelada y trocea. Retira el germen del ajo para suavizar el sabor.
2
Coloca en el vaso de la batidora: tomates, remolacha, ajo y el pan (si lo usas) previamente humedecido.
3
Tritura 2–3 minutos hasta obtener una crema fina. Añade sal, pimienta (opcional) y el vinagre.
4
Con la batidora en marcha, emulsiona incorporando el aceite en hilo fino. Agrega agua muy fría poco a poco hasta la textura deseada.
5
Pasa por un colador fino o chino para un acabado más sedoso (opcional). Rectifica de sal y acidez, y enfría al menos 1 hora.

CONSEJOS DE LOS PROFESIONALES

Equilibrio de sabor: si la remolacha domina y queda muy dulce, sube un punto el vinagre o añade unas gotas de limón. Si queda muy ácido, compénsalo con un chorrito extra de AOVE.

Textura a tu gusto: sin pan resulta más ligero; con pan, más denso. Para una versión cremosa sin pan, añade 2–3 cucharadas de yogur griego.

Presentación que suma: huevo duro y jamón para la versión clásica; o apuesta por feta, pepino en brunoise, manzana verde, semillas tostadas o brotes frescos.

Publicaciones Similares